Nuestra contribución
22 años trabajando y conservando la biodiversidad amazónica en el Perú
Desde 2004, el Centro Urku ha albergado a más de mil animales en 61 especies salvajes rescatadas del comercio ilegal. Cerca del 30% de estos han sido devueltas a los hábitats naturales.
A pesar del gran esfuerzo realizado, estamos muy lejos aún de alcanzar los impactos que desearíamos.
El funcionamiento del Centro Urku y sus habitantes animales requiere un equipo altamente dedicado de profesionales, pasantes y voluntarios, a toda hora y durante todo el año.
Cada animal requiere alimentación dos veces al día, agua, atención veterinaria y refugio adecuado, así como un entorno enriquecido con estimulación para garantizar su bienestar general.
Para mantener nuestros costos operativos, el Centro Urku recibe 30 000 visitantes. Hacemos énfasis en la educación y comunicación ambiental porque creemos que una buena cuota del cambio reside en los comportamientos y actitudes frente a los problemas sociales y ambientales que hoy aquejan al mundo.
Nuestra labor es el resultado de años de experiencia, pero también de una convicción que no se negocia: proteger la biodiversidad es proteger la vida en todas sus formas, incluyendo la humana.

Recuperación y rehabilitación de fauna silvestre
La gran mayoría de las especies albergadas son víctimas del tráfico, la caza ilegal o el cautiverio. Rehabilitamos éstas especies promoviendo su bienestar y eventual reintegración.

Programas de educación ambiental
A través de talleres o actividades de educación ambiental, buscamos transformar conciencias, y promover hábitos sostenibles que mejoren la relación de los pobladores con la Naturaleza.

Comunidades y saberes ancestrales
Articulando saberes ancestrales con la ciencia, apoyamos con acciones de fortalecimiento organizacional a instituciones representativas de pueblos indígenas u originarios y sus organizaciones de base en la Amazonia peruana.
Proteger y conservar la Amazonía
Nuestra labor tiene raíces profundas en la región San Martín, pero su impacto va más allá. Con cada animal que recupera su libertad, con cada niño que comprende el valor de un ecosistema sano, con cada joven que decide quedarse en su territorio para defenderlo, vamos construyendo un futuro distinto.
Uno en el que la biodiversidad no sea vista como un obstáculo al desarrollo, sino como su base más sólida.
Actualmente liberamos cada año un promedio de 50 animales, principalmente loros, pequeños reptiles y anfibios. Quisiéramos multiplicar esta meta por 10 en el próximo quinquenio, pero para ello requerimos del compromiso y solidaridad de más personas en el Perú y el mundo.




